“Miserables” llamas: techo de Notre Dame en cenizas

Bogotá
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“Miserables” llamas: techo de Notre Dame en cenizas
Cortesía

LAS LLAMAS parecieron el cumplimiento de una profecía que Víctor Hugo se atrevió a decir hace unos siglos. “Quizás la iglesia misma desaparezca pronto de la faz de la tierra”, escribió, cuando redactaba “Nuestra Señora de París”.

Notre Dame sobrevivió a su peor incendio en 855 años, ayer. Pero, por un momento como dijo Víctor Hugo, parecía que “iba a desaparecer”. “No es seguro que se pueda  salvar la catedral”, alcanzó a plantear el secretario del Interior francés, Laurent Nuñez.

Se salvó, sí, dejando una espesa capa de ceniza imborrable en la memoria mundial. “Ya no será lo mismo”, dijo un ciudadano parisino a medios locales.

 

Inmaterial/material

El legado inmaterial de esta catedral -la segunda del mundo católico- permanece intacto, pero algunas de sus obras, construidas a partir del Siglo XII, han dejado de existir. Una de ellas, su techo, edificado a finales de la Edad Media, cuando el Gótico, en la pintura y la arquitectura, se imponía en toda Europa, antes del auge renacentista.

Aún se desconoce qué ha pasado con el órgano que ambientaba las misas, cuya base tiene 7.800 tubos, algunos de ellos de la Edad Media. Tampoco se sabe qué ha sucedido con el clavo de crucifixión, un fragmento de la cruz y la corona de espinas, reliquias que venían de Constantinopla y fueron compradas por el rey Luis IX en 1239.

El consuelo, no solo para los franceses, sino para la civilización occidental, es que Notre Dame ha sido una obra de siglos. Empezó en el Siglo XII bajo la dirección del arquitecto francés Viollet-le-Duc Lassus, pero su terminación demoró casi dos siglos, por varios motivos. Después, en el Renacimiento, la Ilustración y la Modernidad, fueron muchos los objetos que se le han adherido a su base.

Puede que otra forma de entender esta tragedia sea precisamente con la contemplación del paso del tiempo. Esa que permite darse cuenta que Notre Dame ya ha perdido algunas de sus partes, cuando en la Revolución Francesa los comuneros intentaron quemarla, y solo pudieron con algunas sillas y algo más.

La magnificencia de su estructura ha sido capaz de convencer hasta los más obstinados. Para Adolf Hitler, que “ardiera París” era determinante para que se consolidara su proyecto expansionista, en 1940. Y, cómo no, que en esa humareda cayera la catedral que inspiró a Víctor Hugo. Alguien, valiente, se opuso. Se llamaba el general Von Choltitz, quien se negó a cumplir esa orden.

En la cabeza de Von Choltitz quizá pasaron pasajes de Marcel Proust inspirados en la catedral o aquellas obras de Moliére que dramatizaban la cotidianidad parisina, muchas veces, desarrollada frente Notre Dame. Un lugar como este puede ser tan majestuoso que, como le pasó a Aníbal en Roma, algo de respeto perdure sobre las intenciones destructivas.

“Miserables” llamas: techo de Notre Dame en cenizas

 

Tan es así que Napoleón, que venía de Córcega y al principio renegaba de las instituciones parisinas, terminó coronándose en Notre Dame. Lo mismo, pero ya muerta, le pasó a Juana de Arco: fue beatificada allí.

Son pocas las explicaciones ante un desastre de tal magnitud. Es posible, más adelante, que la Fiscalía de Francia encuentre que faltó diligencia en la restauración de la torre 2. Eso no cambiará nada. Lo quemado está; las cenizas quedan.

 

 

Fuego incontrolable

Pasaron casi ocho horas para que los bomberos de París controlaran el incendio que se decretó a las 11:50 de la mañana de Bogotá (6:50 de la tarde de París).

Las llamas empezaron en una zona del tejado que estaba siendo remodelada. Los bomberos indicaron que estaría “potencialmente ligado” a las obras.

El fuego duró varias horas en todo el techo y conllevó, antes, a que se cayera la aguja que dividía las dos torres que sirven de fachada de la catedral gótica. Al final de la noche, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió reconstruir Notre Dame y abrió una colecta nacional.

 

 

 

“Aguja ya se había desmoronado en 1792”

La historiadora Claude Gauvard, especialista de la Edad Media, explica que la catedral Notre Dame es un monumento que ha sido celebrado y menospreciado a lo largo de la historia de Francia

¿Por qué cree que este monumento emblemático de París y de Francia ha sido en parte menospreciado?

Notre Dame de París es muy querida por los franceses y los extranjeros que la visitan por millones cada año, pero ellos entran y salen, creo, sin haber comprendido lo que es esta catedral...

Y el Renacimiento y el siglo XVIII la mutilaron, por ejemplo, ¡no se dudó en cortar el tímpano del portal central para hacer pasar el dosel del rey! Fue todo el trabajo del siglo XIX, con (los escritores) Prosper Mérimée y Víctor Hugo, y (los arquitectos) Viollet-le-Duc y (Jean-Baptiste-Antoine) Lassus, lo que permitió volver a colocar en su sitio al arte gótico.

Pienso que no se invirtieron los medios necesarios para mantenerla. Los trabajos en curso finalmente fueron iniciados, y ya era hora, pero quizás incluso, un poco tarde. Subí a ver al pie de la aguja (antes del inicio de los trabajos) y había piedras sueltas, sostenidas por una rejilla para evitar que cayeran.

¿Ya conoció catástrofes similares?, ¿se podrá recuperar?

Que la aguja se haya caído no es tan grave, porque se reconstruirá gracias a los planes de Viollet-le-Duc, que respeto mucho porque sin él la catedral no estaría más ahí. Fue él quien reconstruyó la aguja, porque se había desmoronado en 1792, en un evento sin relación con la Revolución Francesa.

Pero no tendremos más la “foret” (el bosque), ese magnífico armazón de madera que sostenía el tejado. Y lo que temo es que el fuego afecte al coro.

El problema de Notre Dame es que abarca varias jurisdicciones: el arzobispado, la ciudad de París, los monumentos históricos... Lo que hace de su mantenimiento algo aún más complicado.

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