GENERAL (R.) LUIS ERNESTO GILIBERT V. | El Nuevo Siglo
Martes, 2 de Agosto de 2011

Un Sub-20 seguro


“Son ocho escenarios urgidos de asegurar en todo sentido”


SEGURAMENTE  es prematuro tocar el tema, pero no me aguanto el impulso de hablar sobre la gran tarea que viene cumpliendo la Policía Nacional de cara al Mundial Sub-20 que se juega en Colombia. Sabemos que es la versión 18 del evento y hasta la fecha el país no había tenido la oportunidad de ser anfitrión de un campeonato cuya organización viniera de la FIFA, porque la Copa América, torneo donde sí fuimos organizadores, pertenece a la Conmebol.


Pero concentrémonos en el título de la nota. Un campeonato Sub-20 con seguridad, para bien del país, visitantes, participantes, afición y público en general. Como entiendo que el ciudadano de a pie no sabe los intríngulis de la organización para lograr éxitos en seguridad, me voy a permitir hacer un resumen de las responsabilidades y estrategias con el fin de cubrir los diferentes blancos que componen el operativo.


Recordemos que el evento se juega en ocho ciudades, es decir, son ocho escenarios urgidos de asegurar en todo sentido, donde el arribo de las delegaciones demandó especial cuidado, porque traen un itinerario de trabajo que capta toda su atención, ante lo cual el nivel de alerta en seguridad es nulo, y debe ser cubierto por las autoridades representadas en la institución que, dicho sea de paso, de entrada logró punto de oro, pues la movilización en las diferentes sedes fue impecable. Los traslados de hospedajes a lugares de entrenamiento o juego exigen acompañamiento permanente, responsabilidad cumplida invariablemente. En los hoteles la seguridad se manifiesta segundo a segundo, hasta el punto de recibir expresiones provenientes de las delegaciones agradeciendo el desvelo y dedicación de los policías.


Ahora refirámonos a los estadios, punto central del servicio: el entorno de estos espacios es complicado, pero se ha logrado un orden ejemplar en los ingresos, actividad naciente desde el momento que el aficionado se aproxima al escenario, contemplando la rigurosidad de las requisas acompañadas de buenas maneras y cordialidad, continuando con una pronta y acertada ubicación. Si revisamos el comportamiento del público, podemos decir que ¡mejor es imposible!, pero ahí está la pedagogía del policía, su presencia reservada, prudente y amistosa, exigiendo mesura en la celebración, compostura y respeto durante el certamen, terminando la tarea con desalojos de estadios ordenados y pacientes.


Todo hasta el momento ha salido a la perfección; a lo mejor me estoy adelantando, pero no puedo esperar, porque he sido testigo del desvelo y compromiso institucional en alcanzar una imagen positiva para Colombia, y no es justo que a la hora de aplausos se vaya a olvidar a los miembros de la Policía Nacional, que nunca piden reconocimientos, y calladamente soportan la responsabilidad de tamaña tarea, donde una euforia o imprudencia pueden acabar con el trabajo colectivo.