Las redes sociales no pasan por un buen momento. ¿Afecta esto a las elecciones? | El Nuevo Siglo
LAS redes sociales están en un proceso de transformación profunda, aunque poco se habla de ello. Lo cierto es que los usuarios han disminuido, en todas ellas./Archivo AFP
Martes, 2 de Abril de 2024
Pablo Uribe Ruan*

Las redes sociales pasan por un mal momento. Casi todas han reportado números regulares o malos en el último año, una tendencia que se ha acelerado en el caso de X (antes Twitter).

¿Es imparable el declive de las redes sociales como alguna vez dijo, en 2022, el experto en tecnología, Ian Bogost, en la revista de “The Atlantic”? Esta pregunta puede ser más interesante si se conecta con la democracia. En este 2024, año en el que se va a celebrar el mayor número de elecciones en la historia reciente, ¿qué rol están jugando y van a tener las redes sociales?

Tendencia

La semana pasada se publicó la más reciente investigación de la empresa de monitorización de aplicaciones, Sensor Tower, que revela que X (antes, Twitter) se ha desplomado en más de una quinta parte desde que Elon Musk compró esta red social, en 2022.

En febrero de 2024, los usuarios diarios de la red social en Estados Unidos habían caído un 23% desde noviembre de 2022, justo después de que Musk completara su adquisición. Todas las demás redes sociales importantes experimentaron una reducción en el mismo periodo, pero ninguna se acercó a la caída del número de usuarios de X. La que más se acercó fue TikTok”, dice el informe.

“La que más se acercó fue TikTok, que cayó algo menos de un 10%, mientras que Facebook, Instagram y Snapchat tuvieron caídas de usuarios inferiores al 5%, según los datos”, también anota.

La caída en el número de usuarios diarios se debe a múltiples factores. Estudios preliminares estiman que las redes sociales han perdido su objetivo original, que era conectar una red de amigos y familia, convirtiéndose en redes interactivas para la venta de material comercial y la difusión de noticias falsas. Otros apuntan a que muchas personas prefieren los grupos cerrados y privados -Whatsapp y Telegram- en los que pueden expresar más abiertamente sus opiniones y evitar la permanente polarización guiada por algoritmos en las que están sujetas las redes sociales.

Interesada en este fenómeno, “The Economist” dedicó su edición de mediados del pasado enero a analizar la nueva realidad de las redes sociales. “En la actualidad de 2024, las redes sociales están en un proceso de transformación profunda, aunque poco se habla de ello”, escribió la publicación británica.

Para la revista es claro que “las publicaciones en redes sociales se han convertido en interacciones menos sociables y lo demuestran las redes de Facebook y TikTok -una aplicación de propiedad china- donde el contenido que ofrecen son videos cortos seleccionados por Inteligencia Artificial (IA)”.

Estas razones, unas más que otras, explican el descenso en el uso de las redes sociales. Igualmente, es claro que estamos ante un cambio de patrones de los consumidores, que hay que estudiar. Según el “MIT News”, la población de Estados Unidos que afirma disfrutar la publicación de su vida en redes sociales ha caído de 40% a 28% desde 2020.

Basta pensar en el día a día de una familia o grupo amigos. Hace una década, cuando WhatsApp estaba lejos de aparecer, muchos compartían comentarios, fotos y videos en las plataformas para conectar con otros.

Eso ha cambiado. Hoy, a través de las redes cerradas, se comparte infinidad de contenido sin necesidad de subirlo a Instagram o Facebook, muchos menos a X. En la mayoría de casos, un usuario busca interactuar con un grupo reducido de personas, no necesariamente quiere ampliar su comunidad y lograr más likes y comentarios, como se cree. Es una cuestión de necesidad. Para muchos, las redes sociales no son necesarias ya que tienen Whatsapp.

Un símil que puede servir para este tema es lo que ha pasado con los comentarios en los medios de comunicación. En 2005, cuando aparecieron los primeros periódicos digitales, empezó el boom de los comentarios. Se creyó que con ellos se generaba una mayor cercanía y fidelidad entre las audiencias y el medio. Tal tesis parece algo obsoleta dos décadas después. Muchos de los que comentaban se fueron a las redes sociales. Mientras, los medios han dejado de priorizar los comentarios, pues pocas personas los escriben o la mayoría de ellos son hechos por bots o pseudónimos que insultan.

Precisamente, Mark Zuckerberg, cuando inauguró Facebook, solía decir que el propósito de su red era tener “un periódico personalizado”. Al oír esa declaración, muchos medios -o todos, salvo algunos brasileños y europeos- se volcaron a esta red social para compartir su contenido. Hoy, la realidad es otra. Según el “MIT News”, sólo el 3% de usuarios ven noticias en Facebook. ¿Y el 97% qué hacen? Leen noticias falsas, hacen compras online, intercambian publicidad. Sin duda, no ven noticias de medios de comunicación tradicionales.

Elecciones y polarización

El declive en el uso de las redes sociales coincide con el año de la historia reciente en el que se celebran más elecciones en el mundo, con países como India, Estados Unidos y México a punto de elegir o reelegir sus presidentes. Con los antecedentes de pasadas elecciones, ¿cuál va ser el impacto de las redes sociales en los electores? ¿Seguiremos gobernados por algoritmos que influencias nuestro voto e invitan a la polarización?

Así los números no estén a favor de las redes sociales, parece que estamos lejos de superar la polarización que incentivan estas plataformas. Charles Sykes, de Tuft University, dice que las redes sociales acabaron con los matices y, en cambio, impusieron lo que él llama “un coto tribal binario”, que se alimenta de la permanente polarización entre grupos que se enfrentan en defensa de sus dogmas e identidades.

Este choque permanente, explica en su libro “El Liberalismo Herido”, José María Lassalle, hizo que “los sentimientos encontraran cabida en la política y favorecieron el giro autoritario. Se convirtieron en una herramienta de agitación basada en percepciones que fueron sustituyendo paulatinamente el conocimiento racional”. La necesidad de generar emociones y percepciones mermó la importancia de la verdad y ha abierto un peligroso espacio para la mentira o las noticias falsas, que han crecido exponencialmente en las plataformas por su capacidad para volverse virales, esto buscan los algoritmos.

Como se sabe, más de la mitad de las noticias que circulan en las redes sociales son falsas y el otro porcentaje está constituido, en parte, por millones de comentarios que casi siempre tienen una enorme carga emocional, buscando ser viralizado por los algoritmos y la gente.

Queda claro que este 2024 es muy diferente a el 2016, cuando por primera vez supimos de la relación entre los algoritmos, las conductas de los electores y el voto. Hoy, sin embargo, muchas cosas han cambiado. Las redes sociales están viviendo una crisis de usuarios, pero siguen siendo el principal escenario donde la gente se informe -con muchas mentiras- y comparte ideas políticas.

Las elecciones, como hemos visto, siguen marcadas por todo este ecosistema complejo para las democracias contemporáneas. La caída en los números de las redes sociales, sin embargo, resultan un aliciente para pensar que algo está cambiando.